La hacienda Calibío, un lugar histórico del territorio colombiano

La hacienda Calibío, un lugar histórico del territorio colombiano

Al Norte de la ciudad de Popayán, se encuentra una de las más bellas e históricas haciendas de Colombia, refleja la suntuosidad de la estructura virreinal y el poder socio-económico que disfrutaba la clase hidalga que, en las postrimerías del imperio español, comenzaba a ganar influencia y autonomía.

El vasto territorio que formaba su jurisdicción, inicialmente de propiedad del Adelantado don Sebastián de Belálcazar, había venido a la familia Mosquera a través de don Cristóbal XI, a partir de 1625.

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Terminada en 1780 la construcción del puente sobre el Río Cauca (cuya falta impedía la comunicación normal de esta región con Popayán), el vástago de la línea Mosquera de don José Patricio, don José Marcelino (hermano del Dr. Joaquín (el regente) y de don José María, en un alarde de energía y riqueza inicia las obras de la casa en el año 1775, las cuales fueron terminadas en el año 1790.

Son 10.000 metros cuadrados de área construidas en dos plantas, la alta muy suntuosa para residencia de los señores, la baja espaciosa y de acabado rústico para uso de los esclavos, la servidumbre y depósitos o trojas para cereales y otros productos venidos de las demás haciendas de lo caliente, entre los cuales se contaban los de exportación, como la quina.

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En el costado Norte se levanta una capilla, la cual tiene un lienzo monumental en el altar mayor del año 1801 y con su espadaña señalando la llanura que sirve de marco al más espectacular paisaje formado por los contrafuertes de la Cordillera Central y el Volcán Puracé en donde a medio día del 15 de Enero de 1814 se libró la famosa batalla de Calibío, entre los generales Antonio Nariño y el español Juan Sámano considerado como el último virrey efectivo de la Nueva Granada.

En 1805, tras la muerte de don Marcelino Mosquera, el inmueble pasó a manos de su hijo varón, el Dr. José Rafael Mosquera y Hurtado, padre de doña Sofía, casada en 1839 con el poeta soldado don Julio Arboleda. Se ha afirmado que en ella Arboleda vendió en 1851 sus esclavos al Perú, episodio que se rodea de anécdotas desapacibles.

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La verdad es que por este tiempo solo tenía en Calibío los esclavos personales y los de servicios esenciales de la hacienda. La venta de 53 esclavos de sus propiedades de Japio y la Bolsa la había efectuado a raíz de la Revolución de los Supremos, tomados de un grupo que, unido a las fuerzas del General José María Obando en 1840, había incendiado la casa, incluyendo los archivos y la biblioteca con los originales de su poema Gonzalo de Hoyón.

El negocio revistió las condiciones exigidas en la Ley 22 de 1845 y su Decreto reglamentario. Al menos es lo que dicen los documentos. Hoy conserva con veneración este valioso monumento la familia Símmonds.

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Dada la situación de esta casa de Calibío, a corta distancia del camino Real que conducía al Norte, en dos ocasiones estuvo en ella Simón Bolívar como huésped de don José Rafael Mosquera. Una de estas fue la del 30 de Octubre de 1826 cuando regresaba del Sur para ir a Bogotá a afrontar la crisis política que se desencadenaba en el seno del Congreso Grancolombiano de ese año.

Fue un almuerzo ofrecido por don José Rafael al cual asistieron las personalidades más sobresalientes de la ciudad amigas del “Libertador”, durante el cual se diseñaron políticas de comportamiento frente a los llamados “Constitucionalistas” encabezados por el General Santander. En el Siglo XX esta propiedad es adquirida por la familia procedente de Alemania, la familia Símmonds, familia propietaria hasta la fecha.

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FOTOS: JUAN CAMILO RENGIFO // INFORMACIÓN: CAUCA PATRIMONIO CULTURAL

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